Caballo asustado por una tormenta by Eugène Delacroix - c. 1824 - 23.6 x 32 cm Szépművészeti Múzeum Caballo asustado por una tormenta by Eugène Delacroix - c. 1824 - 23.6 x 32 cm Szépművészeti Múzeum

Caballo asustado por una tormenta

Acuarela, blanco de plomo sobre papel • 23.6 x 32 cm

  • Eugène Delacroix - 26 Abril 1798 - 13 Agosto 1863 Eugène Delacroix

    c. 1824

Eugène Delacroix fue considerado por sus contemporáneos casi exclusivamente como pintor, ya que era reacio a separarse de sus dibujos, que no estaban destinados ni a la exhibición pública ni a los coleccionistas. Guardaba sus bocetos y estudios en su estudio, y se hicieron públicos solo después de su muerte. Una de las raras excepciones es una de sus obras más dramáticas, Caballo asustado por un relámpago, que, poco después de finalizarla, le dio como regalo a su amigo, el retratista y paisajista Louis-Auguste Schwiter en agradecimiento por los moldes de una colección de medallas antiguas con las que Delacroix realizó litografías.

El caballo desempeñó un papel especial en la obra de Delacroix en la década de 1820. Esto se debió a que, mientras preparaba el monumental óleo la Matanza de Chios, se dio cuenta de que necesitaba un profundo conocimiento de la anatomía del caballo para pintar escenas históricas. Las representaciones románticamente apasionadas de caballos de Théodore Géricault fueron una influencia decisiva, pero no dejó de incorporar en su obra las experiencias de su viaje a Londres en 1825. Dedicó mucho tiempo a estudiar los caballos encabritados de los mármoles de Partenón del Museo Británico, de los que posteriormente realizó litografías.

En esta acuarela, Delacroix sintetiza a la perfección la fuerza emocional de un paisaje y la de una representación animal. El plano se extiende en la distancia, y el cielo tormentoso, que parece ser su extensión, sirve de fondo para el caballo asustado y encabritado como si se tratara de una escultura. La luz que atraviesa el cielo azul profundo, casi irreal, proyecta una luz nítida sobre el alarmado animal. El enrojecimiento de sus ojos y las fosas nasales dilatadas intensifican el pánico, lo que lo convierte en una visión. La vehemencia de su movimiento y la ráfaga de la tormenta erizan su crin, mientras que su cola se alza en dirección opuesta. La acuarela de Delacroix muestra todo lo que el caballo representaba para los románticos: poder, nobleza, pasión desenfrenada y emociones intensas.

P. D. Descubre el arte de Eugène Delacroix en 10 obras maestras, llenas de emoción, drama y color.

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