De pie y de perfil hacia la izquierda, una figura masculina apoya su peso en un bastón; sin duda se trata de un mendigo que se sostiene con una muleta. El dibujo cobra vida gracias a unas líneas sueltas y entrecortadas que dejan al descubierto algunas zonas del papel al mismo tiempo que crean sutiles contrastes y toques más oscuros. La postura encorvada del hombre y su dependencia de la muleta transmiten sufrimiento físico, mientras que su inusual expresión con la boca abierta, parecida a una risa, introduce una nota inquietante que podría sugerir inestabilidad mental.
Es el dibujo de Rembrandt van Rijn. Refleja su eterna fascinación por la dignidad y la vulnerabilidad de la gente común. Entre 1625 y 1631, mientras trabajaba en casa de sus padres en Leiden y se esforzaba por consolidarse como pintor de historia, Rembrandt realizó numerosos dibujos y estudios a modo de bocetos para pinturas y grabados. Inspirado por los personajes con los que se cruzaba en su vida cotidiana, convirtió a los mendigos y vagabundos en temas recurrentes de su obra; a menudo los incorporaba a escenas bíblicas como espectadores a modo de recordatorio de la obligación cristiana de dar limosna.
P. D. Descubre 10 grabados de Rembrandt, una parte menos conocida de su obra.