“Bajo el cielo azul, las manchas de flores naranjas, amarillas y rojas adquieren un brillo asombroso… en el aire puro hay algo más alegre, que evoca más el amor que en el norte”. Así escribió Vincent van Gogh a su hermano Theo van Gogh desde Arlés en el verano de 1888. En la misma carta, mencionó dos bocetos pintados y un dibujo de un jardín cerca de la ciudad.
A principios de ese año, Van Gogh había estado reflexionando sobre su estancia en La Haya tras enterarse de la repentina muerte de su antiguo maestro, Anton Mauve. Mauve lo había animado a trabajar directamente de la naturaleza, una lección que Van Gogh continuó aplicando en el sur de Francia. En Arlés, quedó cautivado por la luz tan intensa y los colores del paisaje provenzal. Sin embargo, en pinturas como esta, transformó estas observaciones en algo muy alejado del realismo comedido de la Escuela de La Haya, pues usó el color y sus pinceladas para transmitir una experiencia de la naturaleza mucho más viva y emotiva.
Hoy es el primer día de verano en el hemisferio norte. Para todos los que participen, ¡que lo disfruten! :)
P. D. Inspírate con más vistas evocadoras que reflejan la misma intensidad de luz y emoción del periodo de Arlés de Van Gogh con nuestro conjunto de 50 postales de paisajes. :)
P. P. D. ¡Descubre las 5 pinturas de la naturaleza más bellas de Van Gogh!