Maurice Denis solía pasar los veranos con su familia en Bretaña, donde el mar y la vida costera se convirtieron en temas recurrentes en su obra. En este cuadro, un grupo de niños (todos huérfanos) camina por la orilla acompañados por tres monjas. Las cofias blancas de las monjas hacen eco de las velas de los barcos que se divisan a lo lejos, vinculando sutilmente a las figuras con el entorno marítimo.
Denis limita su paleta principalmente al naranja y al azul, colores complementarios que crean una luz cálida y dorada, típica del final del día. La escena resplandece con un brillo realzado por pequeños toques de blanco en la superficie del agua. Denis se asoció inicialmente con el grupo Les Nabis, cuyas ideas ayudó a formular en 1890, pero más tarde se distanció del grupo y dedicó gran parte de su carrera a proyectos decorativos y a la renovación de la pintura religiosa.
¡Que tengáis un sábado soleado!
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