En 1905, el artista sueco Anders Zorn regresó a Mora, la ciudad natal de su infancia, situada en la región de Dalarna, en el centro de Suecia, una zona conocida por sus arraigadas tradiciones rurales. Nacido en un entorno modesto, Zorn había alcanzado a finales del siglo XIX una gran fama internacional, moviéndose en los círculos de la élite de Londres, París y Estados Unidos. Pintó a tres presidentes estadounidenses, así como a figuras destacadas como Andrew Carnegie e Isabella Stewart Gardner. Tras años de éxito cosmopolita, las costumbres y rituales populares de Mora ofrecieron a Zorn un renovado sentido de pertenencia y continuidad con el pasado, y las mujeres locales con trajes tradicionales se convirtieron en uno de sus temas más recurrentes.
Zorn prestaba mucha atención a los trajes regionales de los campesinos, insistiendo en la autenticidad y negándose a retratar a los modelos con atuendos ajenos a sus distritos nativos. A medida que se aceleraba la industrialización y la población rural emigraba a las ciudades, crecía la preocupación por la desaparición de la cultura campesina, una inquietud que resonaba fuertemente en el artista. Ya en 1896, Zorn desempeñó un papel pionero en la recuperación de las tradiciones y la artesanía locales en Dalarna. Ese año, restauró la costumbre del árbol de mayo en el pueblo de Morkarleby, una celebración de probable origen pagano en la que los aldeanos levantaban un poste cubierto de flores y vegetación a medianoche y bailaban hasta el amanecer.
P.D.: ¿Te gusta esquiar? Durante el siglo XIX, cuando los deportes de invierno como el esquí, el patinaje y los trineos se hicieron más populares en Europa, muchos artistas comenzaron a representar estas actividades. ¡Échale un vistazo al esquí en el arte!
P.P.D.: ¡Amantes del arte, alegraos! 15% de descuento en todos los artículos de la tienda DailyArt... ¡Date prisa, el tiempo corre!