Los domingos de este mes los dedicaremos a la nueva exposición del Museo Van Gogh, El camino de Vincent hacia la fama. La muestra revela que su éxito distaba mucho de ser inevitable. Detrás de su fama mundial se esconde una historia familiar profundamente personal sobre la perseverancia, la fe y el esmero con los que se forjó su legado. A través de pinturas, cartas y objetos destacados, la exposición muestra cómo su familia ayudó a preservar la obra de Vincent y a darla a conocer al mundo. Hoy comenzamos con la famosa Almendros en flor de Van Gogh. ¡Que lo disfrutes!
En enero de 1890, Theo van Gogh tuvo un hijo, Vincent Willem, en honor a su tío. Como regalo, Vincent pintó ramas de almendros en flor contra un cielo azul brillante. Los capullos simbolizan una nueva vida y un nuevo comienzo. El tema y la composición revelan su inspiración en el grabado japonés. Describió la obra como "quizás la mejor" que había hecho, pintada con calma y seguridad. Estaba destinada a colgar sobre la cama de Theo y su esposa Jo, pero se colocó en la sala de estar. Unos 30 años después, Vincent Willem la colgó en el dormitorio de sus hijos. Uno de ellos recordó más tarde lo milagroso que fue que la pintura nunca recibiera un golpe durante una pelea de almohadas.
Imagina tu propia pelea de almohadas con Almendros en flor de fondo. Ahora puede hacerse realidad: esta obra maestra está disponible como reproducción de gran calidad.
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