¡Es momento de un poco de abstracción!
En la pintura que presentamos hoy, la montaña azul que da título a la pintura se disuelve en campos de color en forma de cuña que se funden con el cielo y el pico vecino en un movimiento ascendente y dinámico. Esto crea tanto una sensación de monumentalidad como la impresión de que la forma se descompone en estructuras cristalinas. Christian Rohlfs, pintor y grabador alemán y uno de los representantes más importantes del expresionismo alemán, les da prioridad al proceso pictórico, la superficie y el color por encima de la representación tridimensional, lo que convierte la obra en un paso pionero hacia la verdadera abstracción.
Rohlfs se involucró profundamente en el modernismo artístico: estudió las corrientes posimpresionistas, expresionistas y abstractas. Entre 1910 y 1912, vivió en Múnich, donde entró en contacto con miembros de Der Blaue Reiter (El Jinete Azul) y exploró maneras radicales de traducir las formas de la montaña en planos lisos de color puro. En 1911, como reflejo de su rechazo al naturalismo directo, declaró, “No pinto según la naturaleza”.
P. D. El expresionismo puede parecer misterioso, pero no tiene por qué serlo. Nuestro curso gratuito Cómo mirar el arte te enseñará exactamente cómo abordar obras como esta con confianza y curiosidad.
P. P. D. ¡Aquí tienes todo lo que debes saber sobre el expresionismo!
Christian Rohlfs