El regreso de Claude Monet a la figura humana en 1886 (tras haberla abandonado en gran medida tras la muerte de su primera esposa, Camille, en 1879) supone también un retorno a su obra anterior. En este lienzo retoma la composición de Mujer con sombrilla, adoptando el mismo punto de vista bajo y la misma iluminación de fondo. Lo que parece ser una escena ligera de ocio burgués se convierte, cuando se compara con el cuadro anterior, en una reflexión sobre la memoria. Es como si las figuras de una nueva generación sustituyeran a las de la anterior. Monet parece proyectar la imagen de Camille sobre su hijastra Suzanne, dotándola de rasgos similares y de una presencia introspectiva comparable.
Al situar a Suzanne en la misma pose que adoptó Camille, Monet retoma no solo un motivo, sino también su propio pasado. A diferencia del cuadro anterior, donde la mirada de Camille se encuentra con la del espectador, el rostro de Suzanne se disuelve en una sombra azulada, lo que le confiere un aspecto casi espectral. Un llamativo toque rojo en el corpiño de Suzanne se ha interpretado como una sutil referencia a la enfermedad que se llevó la vida de Camille. A través de estos ecos biográficos y visuales, el cuadro refleja la creciente preocupación de Monet por la memoria y la pérdida.
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P.P.D.: Claude Monet solía incluir a miembros de su familia en sus cuadros, pero solo uno de sus hijos levantó el pincel. ¡Descubre el arte de la hijastra de Monet, Blanche Hoschedé-Monet!